Perdida entre lágrimas
Perdida entre las lágrimas que en mi generas, entre aquellos llantos que cada día aguanto. Perdida por ti, porque te quiero.
domingo, 1 de abril de 2018
Perdida
Me dijiste que cuidarías, cada día, aquello que más feliz te hacía. Ahora se que no era yo.
Te fuiste, y me dejaste, tirada, levantando muy poco a poco la tirita, no acabando así el dolor.
En vez de levantarme, te tumbaste a mi lado, y una vez yo coja, te pusiste en pie y marchaste; marchaste sin rumbo fijo, o eso quise creer.
Y yo, dependiente, loca por tus huesos, necesitada de tu cariño para mí sostén, me quedé tirada, en medio de ninguna parte, perdida, y aun preguntándome el por qué.
sábado, 29 de abril de 2017
Súper héroe a la fuga
Qué duro es sentirte lejana y distante, qué dificil que lo que era tu día a día, coja y se vaya por un tiempo, qué complicado se hace todo sin ti, qué tan cuesta arriba.
La verdad que no me imaginaba que esto se fuera a pique tan pronto, tenía miedo a perderte pero creía firmemente que no lo haría. Sabía que algún día acabaría pero no pensé que tan pronto. Conocía la evidencia, era consciente de que esto estaba próximo y prefería negarmelo a mi misma.
Siento que no he sabido cuidarte como te mereces, que me he excedido y he conseguido agobiarte. Siento que nuestra luna se está apagando y duele, duele mucho. Me siento culpable de mi propia desgracia, me siento creadora de que nuestro desastre, que tan bonito era, haya oscurecido.
Me siento tonta y estúpida por no haber querido ver, por no haber querido abrir los ojos y mirar, joder, si estaba claro.
Me dices que me valore, que valgo mucho pero, la verdad que siento que mi valor crece muchísimo cuando estoy contigo. Sin ti soy como un bol de cereales, sin cereales. ¿Qué sentido tendría tener el plato y no la comida? ¿Qué sentido tiene seguir si no puedo sentirme invencible de tu mano?
Me he enamorado de ti, y duele, en su día me salvaste, ahora dejas que me hunda, como un super héroe a la fuga.
Pero me da igual, siempre serás eso, mi super héroe (a la fuga).
martes, 21 de marzo de 2017
Te tengo a ti.
Te veo a lo lejos, me esperas con los brazos cruzados, acelero el paso, te miro con cara de interesante, ¡cuantísimo te echaba de menos!
Al fin te alcanzo, abres tus brazos y los encajas con los míos, tu cuerpo y el mío, fundiendose juntos, formando uno.
Salimos de la estación y me ofreces tu mano, y qué mano, creo que en mi vida me había sentido tan segura como cuando me agarras fuerte. "No me sueltes" pienso, y así es, no me sueltas y deseo con todas mis fuerzas que no lo hagas nunca.
Paseamos, paseamos recorriendonos nuestras calles de Madrid, evitando los andamios para esquivar así una supuesta mala suerte que va a llegar pero, quién se atreve a hablar de suerte si no saben lo que es tenerte, si no saben lo que es estar a tu lado, poder disfrutarte día a día; quién se atreve a hablar de suerte si no te conocen; es entonces cuando ignoramos esa supuesta mala fortuna que está por venir y seguimos adelante, al fin y al cabo, nos tenemos al lado.
Subimos la Gran Vía, de la mano, pasamos por Callao, callejeamos y nos perdemos, intentamos ubicarnos por un Corte Inglés sin darnos cuenta de que los hay por todas partes y perdemos totalmente el rumbo. Para cuando nos percatamos, vemos que realmente nos da igual, que qué mas dará perdernos si estamos juntas porque al final no hay mejor lugar en el que encontrarse que de nuevo entre tus brazos, que no hay mejor forma de perderse si es en tu compañía.
Llegar a Sol, mirarnos, las risas, los piques y finalmente, un beso fugaz de reconciliación. Y vaya reconciliación, lo que iba a ser algo rápido se alarga y permanecemos ahí un rato, sin prestar atención a la demás gente, sin prestar atención a lo bonito que es Madrid porque al fin y al cabo, las mejores vistas las tengo delante, te tengo a ti.
lunes, 13 de marzo de 2017
La chica de la máscara
Era la chica de pelo desordenado,
sonrisa constante y permanente risa.
La de los ojos verdes y preciosos,
preciosos pero perdidos.
La cual a cuya mirada delataba,
las noches en vela y las horas llorando.
Era la chica de hombros caidos,
tras cuya ancha ropa,
había un cuerpo increibemente precioso.
Era la chica que de primeras caia mal,
que se le iba la cabeza, que podía llegar a parecer pesada;
pero era una chica increible.
Era la chica que ocultaba quien era,
que le costaba abrirse,
pero que cuando lo hacía podías quedar maravillado.
Y esque era ella;
era, la chica de la máscara.
sábado, 4 de febrero de 2017
Ella.
sus labios,
su piel morena,
sus cabellos sin peinar,
ella.
Ella,
bonita a más no poder,
bonita a reventar.
Ella,
increibemente genial,
increíblemente perfecta.
Con sus piques,
sus miradas,
sus tonterías,
sus cicatrices,
las cicatrices más bonitas que había visto en mi vida.
Ella,
esque era ella.
La que en cinco minutos,
capaz era de sacarme la mejor sonrisa jamás vista;
y qué sonrisa.
El buen humor permanente,
las horas de risas,
el hecho de que nada te afecte.
Todo por ella.
Esque joder,
era ella.
Simple y sencillamente,
ella.
sábado, 26 de noviembre de 2016
Érase una vez.
martes, 8 de noviembre de 2016
Me veo a mi.
la luna ya no brilla como lo hacía,
el sol, según la ciencia´se apaga poco a poco,
ya no nos gusta saltar de charco en charco cuando llueve,
ya no nieva,
la navidad está perdiendo su magia,
las ansias por los regalos, los nervios, han desaparecido.
Miro a mi alrededor,
mi habitación está distinta;
pósters por todas partes, libros, un ordenador;
ya no hay muñecas ni cuentos de hadas, se los llevó el viento,
ya no hay juegos de mesa, ni figuras de acción,
aquel peluche cien por cien necesario para dormir está entre mil cajas en un trastero.
Miro a mi alrededor y busco;
busco esa niña que soñaba con ser astronauta,
con ser la primera en algo,
con marcar un récord histórico;
busco a esa niña que jugaba al fútbol a pesar de las críticas,
que se vestía como le daba la gana,
que no le importaba la opinión de los demás.
Busco a esa niña, pero no la encuentro.
Me veo frente a una adolescente que ha sufrido,
una adolescente que aún sufre;
me veo delante de alguien con los sueños destrozados,
que cree que cumplirlos es imposible,
que nunca podrá ser esa astronauta o ese alguien a quien recordar;
me veo delante de alguien roto,
de alguien herido por una sociedad que no le acepta,
de una flor marchita que lucha por renacer.
Me veo frente a un millón de desastres,
frente a un espejo,
me veo a mi.